Workout Mix at 130 BPM: The Mona Lisa of Mixes
A diferencia de otros trabajos donde el concepto guiaba la mezcla, aquí ocurrió justamente lo contrario. Fue la propia mezcla la que acabó definiendo el concepto
Workout Mix at 130 BPM: The Mona Lisa of Mixes nació como un homenaje a una de las etapas más explosivas e influyentes de la cultura dance. Centrado en el periodo comprendido entre los años 2000 y 2010, el proyecto reunió algunos de los himnos más emblemáticos de aquella década para transformarlos en una sesión continua concebida alrededor de una idea muy concreta: el movimiento.
A diferencia de otros trabajos donde el concepto guiaba la mezcla, aquí ocurrió justamente lo contrario. Fue la propia mezcla la que acabó definiendo el concepto. El objetivo consistía en construir una sesión que no solo permitiera revisitar algunos de los mayores éxitos de la música dance de los 2000, sino que además tuviese una utilidad muy clara dentro de la creciente cultura del gym y del entrenamiento físico, cada vez más vinculada a la música electrónica y al ritmo constante.
Para conseguirlo, el BPM se convirtió en el eje central del proyecto. Tras estudiar las cadencias habituales utilizadas en entrenamientos y sesiones de fitness, se llegó a la conclusión de que el ritmo de trabajo ideal se encontraba aproximadamente en torno a los 130 BPM. A partir de ahí, la sesión fue diseñada alrededor de una estructura dinámica que oscilaba aproximadamente entre los 119 y los 130 BPM, manteniendo una sensación constante de energía, progresión y fluidez.
La selección musical reunió temas y remixes convertidos ya en auténticos himnos de pista de baile, recurriendo a artistas como Daft Punk, David Guetta, Kylie Minogue, Pitbull, Lady Gaga, Avicii, The Black Eyed Peas o reinterpretaciones legendarias como Satisfaction en su remix firmado por Isaac, entre muchos otros. No se trataba de recopilar todos los éxitos posibles de la década, algo que habría requerido múltiples volúmenes, sino de seleccionar aquellos temas que mejor representaban el espíritu, la energía y el impacto de aquella era.
El resultado fue una sesión extremadamente divertida, intensa y dinámica, construida para funcionar tanto como recorrido emocional por algunos de los grandes himnos dance de los 2000 como herramienta perfectamente funcional para el entrenamiento físico. Una mezcla diseñada para mantenerse en movimiento de principio a fin.
Por su carácter exclusivo, su construcción milimétrica y su concepto tan particular, la sesión acabó recibiendo el subtítulo de: “The Mona Lisa of Mixes”. Todo glamour. Puro ritmo.
